domingo, 30 de junio de 2019

LA CAJA RONCA



En Ibarra se dice de dos grandes amigos, Manuel y Carlos, a los cuales cierto día se les fue encomendado, por don Martín (papa de Carlos), un encargo el cual consistía en que llegasen hasta cierto potrero, sacasen agua de la acequia, y regasen la cementera de papas de la familia, la cual estaba a punto de echarse a perder. Ya en la noche, muy noche, se les podía encontrar a los dos caminando entre los oscuros callejones, donde a medida que avanzaban, se escuchaba cada vez más intensamente el escalofriante "tararán-tararán". Con los nervios de punta, decidieron ocultarse tras la pared de una casa abandonada, desde donde vivieron una escena que cambiaría sus vidas para siempre... 

Unos cuerpos flotantes encapuchados, con velas largas apagadas, cruzaron el lugar llevando una carroza montada por un ser temible de curvos cuernos, afilados dientes de lobo, y unos ojos de serpiente que inquietaban hasta el alma del más valiente. Siguiéndole, se lo podía ver a un individuo de blanco semblante, casi transparente, que tocaba una especie de tambor, del cual venía el escuchado "tararán-tararán".
He aquí el horror, recordando ciertas historias contadas de boca de sus abuelitos y abuelitas, reconocieron el tambor que llevaba aquel ser blanquecino, era nada más ni nada menos que la legendaria caja ronca.

Al ver este objeto tan nombrado por sus abuelos, los dos amigos, muertos de miedo, se desplomaron al instante. Minutos después, llenos de horror, Carlos y Manuel despertaron, más la pesadilla no había llegado a su fin. Llevaban consigo, cogidos de la mano, una vela de aquellas que sostenían los seres encapuchados, solo que no eran simples velas, para que no se olvidasen de aquel sueño de horror, dichas velas eran huesos fríos de muerto. Un llanto de desesperación despertó a los pocos vecinos del lugar. En aquel oscuro lugar, encontraron a los dos temblando de pies a cabeza murmurando ciertas palabras inentendibles, las que cesaron después de que las familias Dominguez y Guanoluisa (los vecinos), hicieron todo intento por calmarlos.
 
Después de ciertas discusiones entre dichas familias, los jóvenes regresaron a casa de don Martín al que le contaron lo ocurrido. Por supuesto, Martín no les creyó ni una palabra, tachándoles así de vagos.


Después del incidente, nunca se volvió a oír el "tararán-tararán" entre las calles de Ibarra, pero la marca de aquella noche de terror, nunca se borrara en Manuel ni en Carlos. Ojala así aprendan a no volver a rondar en la oscuridad a esas horas de la noche.


sábado, 8 de junio de 2019

Mariangula


María Angula era una niña muy chismosa a la que le encantaba causar líos en su pueblo. Todos desconfiaban de ella porque siempre mentía y llevaba discordia entre los vecinos, inventándose falsos rumores y haciendo que los unos se enfadaran con los otros. Pasaba tanto tiempo creando chismes, que nunca ayudaba en las tareas de la casa y jamás aprendió a cocinar.
Fue por eso que al crecer y casarse, se dio cuenta de que estaba metida en problemas. Manuel, su marido, esperaba que todas las noches al llegar del trabajo le tuviera preparada una cena muy sabrosa. Y María Angula se moría de la vergüenza al no saber ni poner a hervir agua.
Entonces se acordó de que Doña Mercedes, su vecina, era una estupenda cocinera y se le ocurrió que ella podía ayudarle.
Esa mañana se acercó a su casa para preguntarle como preparar un caldo de menudencias.
—Pues es muy fácil —dijo Doña Mercedes—, simplemente tienes que cocer las menudencias en agua hirviendo. Luego añades un poco de tomate al caldo para que le de color y añades un pan mojado en leche. Queda muy sabroso.
—Ah —dijo María Angula—, ¿nada más eso? ¡Si así se hace, yo también sabía!
Y se marchó a su casa a preparar el caldo, que aquella noche su marido se comió con gusto.
Al día siguiente se repitió la misma historia, y al siguiente también, y al que siguió después de ese. Todos los días sin excepción, María Angula importunaba a Doña Mercedes para que le dijera como hacer platillos que ella no sabía preparar. Lo que más le molestaba a la cocinera era que nunca le daba las gracias, siempre salía con el cuento de que ya sabía como hacerlo y era muy fácil.
Por eso un día, cuando María Angula le preguntó como hacer un estofado de tripas, Doña Mercedes le jugó una macabra broma:
—Debes ir al cementerio y buscar al último muerto del día, y abrirle el estómago con un cuchillo para sacarle las tripas. En casa, vas a cocerlas con agua, sal y cebollas, dejas el caldo hirviendo, sazonas con un poquito de cacahuate y listo. Es el plato más suculento de todos.
Ah, ¿nada más eso? ¡Si así se hace, yo también sabía!
Y María Angula, tonta como era, se fue directo al cementerio a robarle las tripas al cadáver más fresco de la jornada. De vuelta en casa cocinó el escalofriante estofado que su marido devoró chupándose los dedos.
Aquella noche, mientras ambos dormían, un frío intenso se metió por la ventana y María Angula escuchó un grito lastimero:
—¡María Angula, devuélveme las tripas que me robasteeeee!
Cuando María Angula miró asustada hacia la puerta de su habitación, vio al difunto con el estómago vacío y una expresión fantasmal en su rostro. Trató de ocultarse bajo las sábanas, solo para sentir unas manos frías que la cogían por los tobillos y la arrastraban lejos.
Cuando Manuel despertó no encontró a su esposa. Nunca más se la volvió a ver en el pueblo.


miércoles, 5 de junio de 2019

El Chuzalongo

Un hombre agricultor, tenía a su ganado pastando en el monte. De repente, el cielo se obscureció anunciando una terrible tormenta.
El sujeto preocupado por sus animales, les pidió a sus hijas que condujeran al ganado al granero. Las muchachas hicieron lo que su padre les pidió y en pocos minutos, encerraron a las reses en el lugar.
Las muchachas se dieron cuenta que derrepente junto a ellas se encontraba una extraña criatura de baja estaturanariz larga exactaorejas puntiagudas y una larga cabellera de color gris.
Las muchachas gritaron con todas sus fuerzas, aunque desgraciadamente nadie acudió para ayudarlas. Luego de varias horas y al percatarse de que sus hijas no habían vuelto a la casa, el granjero salió acompañado de su escopeta a buscarlas.

El pobre agricultor se encontró con una horripilante escena. Sobre el pasto halló los cuerpos destrozados de sus hijas. A lo lejos pudo divisar como una diminuta criatura se iba alejando poco a poco en dirección hacia el horizonte.
Cuento el Chuzolango
Otra variante de la leyenda del Chuzalongo, es la que dice que este tipo de duende enfrenta a los hombres en el bosque, cuando por alguna razón estos lo logran ver desnudo, pues es demasiado pudoroso.
Existe otro relato en el que se asegura que el Chuzalongo sólo se deja ver en el momento en el que desea medir su fuerza con otra especie, sin importar que se trate de seres humanos o de animales)

viernes, 31 de mayo de 2019

La Dama Tapada


Hace más de doscientos años en las calles apartadas de Guayaquil, los trasnochadores veían la
Dama Tapada. Anoche vi a la Dama Tapada, contaba en una reunión de amigos, el Fulanito. Son puros cuentos, respondía el amigo con aires de valentón. Yonunca he tropezado con ella.Nunca se la ve antes de las 12 de la noche, ni después de las campanadas del alba, opinaba otro asistente a la reunión.Según la leyenda, la
Tapada era una dama de cuerpo esbelto y andar garboso, que asombraba en los vericuetos de la ciudad y se hacía seguir por los hombres.Nunca se supo de dónde salía. Cubierta la cabeza con un velo, sorpresivamente la veían caminando a dos pasos de algún transeúnte que regresaba a la casa después de divertirse. Sus almidonadas enaguas y sus amplias polleras sonaban al andar y un exquisito perfume dejaba a su paso. Debía ser muy linda. Tentación daba alcanzarla y decirle una galantería. Pero la dama caminaba y caminaba. Como hipnotizado,el perseguidor iba tras ella sin lograr alcanzarla.De repente se detenía y, alzándose el velo se enfrentaba con el que la seguía diciéndole: Mírame como soy... Si ahora quiere seguirme, síganme...Una calavera asomaba por el rostro y un olor a cementerio reemplazaba el delicioso perfume.Paralizado de terror, loco o muerto quedaba el hombre que la había perseguido. Si conservaba la facultad de hablar, podía contar luego que había visto a la Tapada.

miércoles, 29 de mayo de 2019

El Gallo de la Catedral

Había una vez un hombre muy rico que vivía como rey. Muy temprano en la mañana comía el desayuno. Después dormía la siesta. Luego, almorzaba y, a la tarde, oloroso a perfume, salía a la calle. Bajaba a la Plaza Grande. Se paraba delante del gallo de la Catedral y burlándose le decía:
– ¡Qué gallito! ¡Qué disparate de gallo!
Luego, don Ramón caminaba por la bajada de Santa Catalina. Entraba en la tienda de la señora Mariana a tomar unas mistelas.
Allí se quedaba hasta la noche. Al regresar a su casa, don Ramón ya estaba coloradito.
Entonces, frente a la Catedral, gritaba:
– ¡Para mí no hay gallos que valgan! ¡Ni el gallo de la Catedral!
Don Ramón se creía el mejor gallo del mundo! Una vez al pasar, volvió a desafiar al gallo:
– ¡Qué tontería de gallo! ¡No hago caso ni al gallo de la Catedral!
En ese momento, don Ramón sintió que una espuela enorme le rasgaba las piernas. Cayó herido.
El gallo lo sujetaba y no le permitía moverse. Una voz le dijo:
– ¡Prométeme que no volverás a tomar mistelas!
– ¡Ni siquiera tomaré agua!
– ¡Prométeme que nunca jamás volverás a insultarme!
– ¡Ni siquiera te nombraré!– ¡Levántate, hombre! ¡Pobre de ti si no cumples tu palabra de honor!
– Gracias por tu perdón gallito.
Entonces el gallito regresó a su puesto.
¿Cómo pudo bajar de la torre si ese gallo es de fierro?
Ya pueden imaginarse lo que sucedió: los amigos de don Ramón le jugaron una broma, para quitarle el vicio de las mistelas.

martes, 21 de mayo de 2019

El Padre Almeida


Narra la leyenda que, en el convento de San Diego, de la ciudad de Quito-Ecuador, vivía hace algunos siglos un sacerdote joven, el padre Almeida, el mismo que se caracterizaba por su afición a las juergas y al aguardiente.

         Todas las noches, él iba hacia una pequeña ventana que daba a la calle, pero como esta era muy alta, él se subía hasta ella, apoyándose en la escultura de un Cristo yaciente. Hasta que una vez el Cristo ya cansado de tantos abusos, cada noche le preguntaba al juerguista: ¿Hasta cuándo padre Almeida?, a lo que él respondía: “Hasta la vuelta Señor”.


Una vez alcanzada la calle, el joven sacerdote daba rienda suelta a su ánimo festivo y tomaba hasta embriagarse. Al amanecer regresaba al convento.
Tanto le gustaba la juerga, que sus planes eran seguir con este ritmo de vida eternamente, pero el destino le jugó una broma pesada que le hizo cambiar definitivamente.

         Pues una madrugada el padre Almeida regresaba borracho, tambaleándose por las empedradas calles quiteñas, rumbo al convento, cuando de pronto vio que se aproximaba un cortejo fúnebre. Le pareció muy extraño este tipo de procesión a esa hora, y como era curioso, decidió ver el interior del ataúd, y al acercarse vio su propio cuerpo dentro del mismo.
Del susto se le quitó la borrachera, corrió desesperadamente hacia el convento, del que nuca volvió a escaparse para irse de juerga.

domingo, 19 de mayo de 2019

CANTUÑA

A un indígena llamado Cantuña los padres franciscanos le habían encomendado la construcción de una iglesia en Quito, la de San Francisco. Este aceptó y puso como plazo seis meses, a cambio él recibiría una gran cantidad de dinero.
Aunque parecía una hazaña imposible lograr terminarla en seis meses, Cantuña puso su mayor esfuerzo y empeño en terminarla, reunió un equipo de indígenas y se propuso terminarla. Sin embargo, la edificación no avanzaba como él esperaba. En esos momentos de angustia se le presentó Lucifer y le dijo: “¡Cantuña! Aquí estoy para ayudarte. Conozco tu angustia. Te ayudaré a construir el atrio incompleto antes de que aparezca el nuevo día. A cambio, me pagarás con tu alma”.
Cantuña aceptó el trato, solo le pidió una condición a Lucifer, que termine la construcción de la iglesia lo más rápido posible y que sean colocadas absolutamente todas las piedras.
Sin embargo, este se vio desesperado porque los diablillos avanzaban muy rápido, tal como lo ofreciera Lucifer. La obra se culminó antes de la medianoche, fue entonces el momento indicado para cobrar el alto precio por la construcción: el alma de Cantuña.
El diablo al momento de ir ante Cantuña a llevarse su alma, este lo detuvo con una tímida voz, ¡Un momento! – dijo Cantuña. ¡El trato ha sido incumplido! Me ofreciste colocar hasta la última piedra de la construcción y no fue así. Falta una piedra. El indígena había sacado una roca de la construcción y la escondió sigilosamente antes de que los demonios comenzaran su obra.
Lucifer, asombrado, vio como un simple mortal lo había engañado. Así, Cantuña salvó su alma y el diablo, sintiéndose burlado, se refugió en los infiernos sin llevarse su paga. (F)
Fuente: libro Leyendas del Ecuador.

Parque nacional Llanganates


El Parque Nacional Llanganates es un área protegida en Ecuador situado entre las Provincias de CotopaxiTungurahuaPastaza y Napo. Su nombre, "Llanganates", proviene del vocablo quechua que significa "Montaña Hermosa", ubicada al interior del parque se halla su elevación más alta que se denomina con el mismo nombre, Cerro Hermoso. El parque es famoso por "El Tesoro de la Llanganatis".

En 1532Francisco Pizarro fundó la ciudad de San Miguel de Piura y comenzó la conquista del Imperio incaico. Más tarde, en el mismo año, tomó al Inca Atahualpa en Cajamarca.
Atahualpa, viendo que los españoles apreciaban el oro por encima de todo, se comprometió a cubrir una habitación con oro conocida como Cuarto del Rescate a cambio de su libertad. Pizarro accedió a ello, a pesar de que probablemente no tenía la intención de dejar a Atahualpa en libertad. Antes de que la sala estuviera llena de oro, Pizarro desconfiaba de Atahualpa y su influencia sobre el resto de guerreros incas, por lo que condenó al Inca a ser ajusticiado en el garrote el 26 de julio de 1533.
Una versión de la leyenda sostiene que el general incaico Rumiñahui se dirigía a Cajamarca con un estimado de 750 toneladas de oro trabajado para el rescate, cuando supo que Atahualpa había sido asesinado.
La leyenda dice que volvió a Quito (que en ese momento era el nombre del territorio, hoy llamado Ecuador), transportando el tesoro hasta la Cordillera Llanganatis y la tiró a un lago. Rumiñahui a continuación mantuvo una lucha contra los españoles, y aunque finalmente fue capturado y torturado, nunca reveló la ubicación del tesoro.
Creencia en maldición
La gente ha buscado el tesoro en los últimos quinientos años, y muchos han llegado a términos desafortunados, que han dado origen a la creencia de que es una maldición.
Transciende la leyenda al mundo de habla ingles
La leyenda se popularizó en el mundo de habla inglesa, cuando el botánico Richard Spruce descubrió el Derrotero de Valverde y un mapa dibujado por un ecuatoriano en nombre de Don Atanasio Guzmán, esta información se publicaría en el Oficial de la Royal Geographical Society en 1860. En 1933_1934 El italiano Tullio Boschetti, Umberto Ré y Luciano Andrade Marín, Geólogo e Historiador ecuatoriano, realizaron una expedición a los Llanganati; de allí se publicó el libro: "Viaje a las misteriosas montañas de los Llanganati", una expedición italo-ecuatoriana que dejó como constancia un estudio de la flora, fauna y geografía de la zona y, también, la narración de una fantástica expedición que por primera vez fue documentada en ese libro, el cual se lo puede consultar en La Biblioteca Nacional de Quito; un libro que ha sido declarado Patrimonio Cultural del Ecuador.
Creencia en que el tesoro ya fue ubicado
Muchos creen que el tesoro fue localizado y eliminado a finales del siglo XVIII por Antonio Pastor y Marín de Segura.










miércoles, 15 de mayo de 2019

Los Hermanos Ayar




Sobre la montaña Pacaritambo (doce leguas al noroeste de Cuzco) aparecieron los hermanos Ayar, después del gran diluvio que había desvastado todo.

De la montaña llamada "Tampu Tocco" partieron cuatro hombres y cuatro mujeres jóvenes, hermanas y esposas de ellos a la vez.
Eran Ayar Manco y su mujer Mama Ocllo; Ayar Cachi y Mama Cora; Ayar Uchu y Mama Rahua y finalmente, Ayar Auca y su esposa Mama Huaco.
Viendo el estado de las tierras y la pobreza de la gente, los cuatro hombres decidieron buscar un lugar más fértil y próspero para instalarse. Llevaron con ellos a los miembros de diez Ayllus (organización inca que agrupaba diez familias) y se dirigieron hacia el sudeste. 



Pero un primer altercado se produjo entre Ayar Cachi, un hombre fuerte y valiente, y los demás. Sus hermanos lo celaban y quisieron matarlo. Con ese plan, le ordenaron volver a las cavernas de Pacarina (se llama así, en quechua, al lugar de los orígenes) a buscar semillas y agua.
Ayar Cachi entró en la caverna de Capac Tocco (ventana principal de la montaña "Tampu Tocco") y el sirviente que lo acompañaba cerró con una gran piedra la puerta de entrada... Ayar Cachi jamás pudo salir de allí.
Los siete hermanos y hermanas restantes, seguidos de los ayllus, prosiguieron su camino y llegaron al monte Huanacauri, donde descubrieron un gran ídolo de piedra con el mismo nombre. Llenos de respeto y de temor frente a este ídolo, entraron al lugar donde se lo adoraba.
Ayar Uchu saltó sobre la espalda de la estatua y quedó enseguida petrificado, haciendo parte en delante de la escultura.
Aconsejó a sus hermanos de seguir el viaje y les pidió que se celebre en su memoria la ceremonia del Huarachico, o "iniciación de los jóvenes".


En el curso del viaje Ayar Auca fue también convertido en estatua de piedra, en la Pampa del Sol. Ayar Manco, acompañado por sus cuatro hermanas, llegó a Cuzco donde encontró buenas tierras; su bastón se hundió con facilidad pero no pudo retirarlo sin esfuerzos, lo cual era una buena señal. Entusiasmados conr el lugar decidieron quedarse allí.
Ayar Manco fundó entonces una ciudad, en nombre del creador Viracocha y en nombre del Sol. Esta ciudad fue Cuzco (ombligo, en quechua), la capital del Tahuantinsuyo (imperio de las cuatro provincias).



sábado, 27 de abril de 2019

Triángulo de las Bermudas

El Triángulo de las Bermudas es un área geográfica con forma de triángulo equilátero situada en el océano Atlántico, entre las islas BermudasPuerto Rico y la ciudad estadounidense de Miami (en el estado de Florida). Al unir estos tres puntos con una línea imaginaria se forma un triángulo de unos 1600 a 1800 km de lado, y una superficie de 1,1 millones de km² aproximadamente.
El término fue creado en 1953 por varios escritores que publicaron artículos en revistas acerca de la presunta peligrosidad de la zona. Sin embargo científicos han registrado olas en esa zona de 18 metros de altura y teorizan que pudieran alcanzar los 30 metros de altura, con lo que al menos explica el temor del tráfico marítimo. 
Las embarcaciones que viajaban a Europa pasaban continuamente por esta zona para aprovechar los vientos dominantes y la corriente del Golfo. Luego, con el desarrollo de las máquinas de vapor y los barcos con motores de combustión interna, gran parte del tráfico del Atlántico Norte siguió cruzando (y todavía lo hace) a través del área del llamado «Triángulo de las Bermudas».

La corriente del Golfo, un movimiento superficial de las aguas del océano que trae aparejado un tiempo muy inestable (con sus característicos huracanes), también pasa por el triángulo al abandonar el mar Caribe. La combinación de un denso tráfico marítimo y el tiempo tempestuoso pueden explicar la mayor parte de las desapariciones alegadas.4​ Otras áreas que a menudo se insinúa que poseen características inusuales son:
  • El Triángulo del Dragón o Triángulo de Formosa, conocido por esos dos nombres ubicado en el mar del Diablo, cerca de Japón. Solo es conocido en la literatura acerca del Triángulo de las Bermudas. En Japón no es conocido debido a que la mayoría de los botes perdidos son pequeñas embarcaciones pesqueras sin radio.
  • El Vórtice de Marysburgh ubicado al este del lago Ontario (entre Estados Unidos y Canadá).

Historia

La primera mención documentada acerca del Triángulo de las Bermudas se hizo en 1950: Edward Van Winkle Jones —periodista de Associated Press— escribió respecto a algunos barcos perdidos en la zona de las Bahamas.56​ Jones dijo que las desapariciones de barcos, aviones y pequeños botes eran «misteriosas». Y le dio a esta zona el apodo de «Triángulo del Diablo».
Dos años después, en 1952, George X. Sand afirmó en un artículo de revista Fate que en esa zona sucedían «extrañas desapariciones marinas».7
En 1964, el escritor sensacionalista Vincent Gaddis (1913-1997) acuñó el término «Triángulo de las Bermudas» en un artículo de la revista pulp estadounidense Argosy.8​ Al año siguiente publicó el libro Invisible horizons: true mysteries of the sea (‘Horizontes invisibles: los verdaderos misterios del mar’), donde incluía un capítulo llamado «El mortal triángulo de las Bermudas».9​ Generalmente, Gaddis es considerado el inventor del término.


Las explicaciones que han dado muchos investigadores para estas desapariciones van desde secuestros por parte de piratas modernos a un simple error humano.
Volviendo a las posibles explicaciones, los análisis menos fantasiosos apuntan a que las fuertes corrientes y la profundidad de las aguas podrían explicar la ausencia de restos, subrayando que varias de las desapariciones atribuidas a esta zona, ocurrieron en verdad a más de 600 kilómetros. Además, cada día varios cientos de naves civiles y militares atraviesan la región sin contratiempos.
Se estima que en los últimos 100 años por esa zona han pasado unas 10 millones de naves (100 000 por año). Se cree que desde mediados del siglo XIX han desaparecido un total de 50 barcos y 20 aviones.

Las desapariciones dentro de la zona, ya que si bien la zona es una de las que más tráfico aéreo y marítimo registran, la frecuencia de los accidentes es proporcionalmente muy baja, en comparación con otros puntos del globo. La aseguradora marina Lloyd de Londres ha determinado que el triángulo no es más peligroso que cualquier otra área del océano, y no cobra tarifas adicionales por el paso a través de esta región.
Los archivos de la Guardia Costera confirman esta conclusión. De hecho, el número de supuestas desapariciones es relativamente insignificante considerado el número de naves y aviones que pasan regularmente a través del triángulo.
Aunque ya existía el precedente de Gaddis, tal como se ha explicado, la tasa de accidentalidad de la zona no ofrecía casos suficientes de desapariciones que pudiera incluir en su libro y que tuvieran algún punto no resuelto en la aclaración del accidente. Por este motivo, Berlitz recurrió a diversas estratagemas para hinchar su obra.
Varios de los barcos que Berlitz mencionó no se encontraban en ese enclave geográfico. Es el caso del Mary Celeste, que se hundió entre las islas Azores y la península ibérica. El Freya también lo sitúa en las Bermudas, pero desapareció en el Pacífico, así como el Raifuku Maru, que desapareció en el Atlántico Norte. A otros los nombra erróneamente, como el Atlanta, llamado realmente Atalanta.
También hay desapariciones que no son tales, como las del caso de los buques de guerra Proteus y el Nereus (1941) que está constatado que se hundieron en acciones bélicas. Para el hundimiento del Rubicon, Berlitz mintió afirmando que desapareció en circunstancias de clima normal cuando está comprobado que hubo una fuerte tormenta en la zona. En otras ocasiones, recurrió a escribir sobre barcos ficticios, como el Stavenger.
Además el Triángulo de las Bermudas es una de las zonas con más tráfico aéreo y naval de todo el mundo y con incidencias climáticas como tormentas y huracanes que hacen muy factible y explicable la cantidad de naves hundidas, sobre todo antes de la invención de los sistemas de navegación actuales. Estos han desbaratado la invención de Berlitz, ya que no se ha vuelto a registrar ni un solo caso de aeronave desaparecida en una de las zonas con más tráfico aéreo del mundo, aunque supuestos "testigos" hablan de los "incidentes" que sufrieron con sus avionetas particulares y que acabaron felizmente.
En cuanto se perfeccionen las técnicas de inmersión en aguas profundas es probable que se recuperen la mayoría de los barcos perdidos.

domingo, 14 de abril de 2019

El accidente del TAME Boeing 737-200 en 1983 (Cuenca - Ecuador )

            
El accidente del TAME Boeing 737-200 en 1983 fue un incidente de aviación en el que un Boeing 737-2V2 Advanced operado por la aerolínea nacional ecuatoriana TAME, que volaba en una ruta doméstica desde el ahora cerrado Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre en Quito al Aeropuerto Internacional Mariscal Lamar de Cuenca se estrelló contra una colina durante el acercamiento final a solo una milla (1,6 km) de su destino final, matando a las 119 personas a bordo.
La caída fue la primera y más mortal colisión en la historia de TAME, y sigue siendo el accidente aéreo más letal en la historia de Ecuador. Una investigación posterior determinó que el vuelo se estrelló debido a la falta de experiencia de la tripulación de vuelo en el tipo de aeronave, lo que causó un vuelo controlado contra el terreno.

Aeronave
El avión involucrado en el accidente fue un Boeing 737-2V2 Advanced, con motores Pratt & Whitney tipo JT8D-17. Cuando Boeing lo entregó, se registró como N8283V, pero cuando llegó a la flota de TAME en 1981, su registro y librea cambió a HC-BIG. TAME lo llamó Ciudad de Loja. El avión fue pilotado por Jorge Peña. 103 personas (95 pasajeros y los ocho tripulantes) vinieron de Ecuador, 11 vinieron de Colombia y cinco de los Estados Unidos.

Historial del vuelo 
En la mañana del 11 de julio de 1983, el avión despegó del Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre en Quito para un vuelo nacional al Aeropuerto Mariscal Lamar en Cuenca con 111 pasajeros y ocho tripulantes. El avión se encontró con condiciones de niebla durante el acercamiento final al Aeropuerto Mariscal Lamar, pero las condiciones climáticas de ese día se informaron como claras. La tripulación contactó con la torre de control de Cuenca para obtener permiso para aterrizar el avión, que fue otorgado.​
Durante los últimos minutos del vuelo, los pilotos se distrajeron durante una conversación y no sabían que el avión volaba peligrosamente bajo hacia una montaña. Además, al mismo tiempo, estaban experimentando con algunos de los controles y sistemas de la aeronave.
Segundos antes de que el avión llegara a la colina Bashún, en la parroquia Ricaurte,​ a una milla (1,6 km) del aeropuerto, el sistema de advertencia de proximidad al suelo se activó, anunciando una inminente colisión en el terreno y haciendo sonar una alarma. El capitán y el primer oficial intentaron evitar la montaña aplicando potencia completa en los motores y haciendo una fuerte subida, pero ya era demasiado tarde. El avión raspó un pico de montaña, explotó y se deslizó hacia un barranco; no hubo sobrevivientes
Dos minutos después de que la señal del avión se perdiera de la pantalla del radar, el control del tráfico aéreo de Cuenca declaró una emergencia. Al día siguiente, los aviones de búsqueda y los equipos de rescate llegaron a la última posición conocida del avión. Debido a la lejanía y la dificultad de acceso al sitio del accidente, el personal de rescate tardó varias horas en llegar al sitio.
Investigación 
Después de los temores iniciales de un posible sabotaje fueron propugnados por las autoridades de aviación civil [después de que una estación de radio informara testigos de una explosión en el aire. Durante la investigación, esto fue descartado debido a la falta de pruebas. Las "autoridades civiles" de la aviación iniciaron una investigación, con la cooperación de Boeing, Pratt & Whitney y la Junta Nacional de Seguridad del Transporte de los Estados Unidos.
Los resultados de la investigación se presentaron varios meses después y concluyeron que el error humano fue una causa directa del accidente, se identificaron varios factores: el entrenamiento de los pilotos no fue entregado correctamente por TAME para el Boeing 737-2V2 Advanced, el equipo no estaba completamente familiarizado con los controles de la aeronave, y la tripulación se distrajo al tratar de ubicar la pista en una niebla espesa, como consecuencia, el avión quedó por debajo de la altitud mínima de seguridad en una región montañosa con la tripulación ignorando los comandos de voz del radar de proximidad hasta segundos antes del impacto.

Entrada destacada

El accidente del TAME Boeing 737-200 en 1983 (Cuenca - Ecuador )

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